Corrían tiempos de bonanza cuando a nuestro protagonista se le complicó la cosa por primera vez, el chaval, muy ingenuo, se entregó al preciado elixir que contiene el denominado por todos "capacho" lo que le produjo un estado de euforia que evolucionó a la imagen mas dantesca que puedas ver de un compañero de piso... "Se me ha complicado la cosa..." decía abatido nuestro colegui cuando inundado en su propio vómito se dirigía hacia la lavadora sábana en mano para disimular la vergüenza que iba plasmada en su torso a modo de tropezones...
Pero ésta no es la cuestión que nos trae hoy aquí, sin embargo no está mal recordarla ya que todos veréis una similitud al final de éste relato...
Corrían tiempos difíciles, la gasolina por las nubes, Robiño estaba malo, Rafa se nos marchaba de Toledo, y entonces el Fanegas puso voz en grito en su propia casa y aseguró que el jueves ese tal Rafa que se nos marchaba tenía que emborracharse al máximo, que teníamos que hacer juegos para que bebiera...Su sed de maldad, de ver a un compañero borracho, dando pena o incluso ni pasándoselo bien no le permitió pensar que ése era precisamente el día en el que no había que ponerse de pareja con dicha persona para jugar al "trivial de la chanza"
La noche fue transcurriendo y la perra de Sonia se cegó con la ya citada dupla que acabó peor que el rosario de la Aurora... estos cabrones bebían y fumaban al ritmo que nuestro querido Ferchu cuenta los poyos pal finde, tanto fue así que, totalmente desinhibidos, subieron al coche gritando a todo aquel que se pusiera por delante, hasta que dimos con el moreno agresivo, al cual no dijimos nada del otro mundo, y que al no tener un platanejo a mano, los nervios se apoderaron de él y quería zurrarnos a todos... sin embargo no era el día de matar a nadie... por el momento
Avanzó la noche, saludamos con total cordialidad a Fétido y sucumbimos ante la magia de ese suburbio toledano, en el cual se ha movido mas droga que en la esquina de ca´Ferchu y ahí empezó el espectáculo... nuestro Fanegas, más flácido que nunca se contorneaba al son de la musiquita que parecía amansar a una fiera que era capaz de agarrar a cual fémina se le pusiera por delante y no dudaba en restregarle su sudoroso miembro viril por toda la espalda, todo ello amenizado de incesantes abrazos, los cuales si los da un oso, sinceramente, producirían menos daño en la columna vertebral que los que atizaba este cabron...
Cerveza en mano toda la noche se veía la tragedia venir... El Capeas pasaba por ayí, cual hombrecillo sale un jueves a echarse una copa y a evitar que una masa de 100 kilos de peso mas borracha que tres a la vez te joda el día, pero no lo consiguió. Es cierto que la música estaba alta pero no tanto como para, con una voz encarnizada, nuestro fanegas propinara un grito a su tímpano a la voz de "Que pasa Capeaaaaaas!!!" mientras, el Chacal, echo un guiñapo, castigando a un servidor las cervicales con su antebrazo mágico, ajusticiaba sin piedad a éste hombrecillo que fue sentenciado.
La cosa no quedó ahí, no hizo nada mas que empezar... Pastrana, que estaba hablando con un chaval de pelo roto y familiar de su amiga que, anteriormente nos había regalado un céntimo para que nos ayudáramos, fue atormentado por la llegada de nuestro triste protagonista de hoy... Decidido a saludar a Bruna, el Fanegas, se dirigió hacia la pareja y no dudó en meterle un manotazo en el culo a la vez que lo abrazaba con un cariño inusual, cosa que Pastrana presenció ojiplático y medió en esa sorprendente estampa que podía haber acabado peor que Miguel un domingo en Punta Cana...
No hay dos sin tres, y cuando parecía que todo estaba acabado y nos dirigíamos a casa saludando al tío con mejor expediente de la promoción, el cuál iba acompañado de un gracioso calvete un poco entrado en carnes al que el Fanegas se dirigió por la espalda y susurrándole al oído replicó: "¡Qué pasa paquirrín, tiras pa´lante o que!" un comentario que, de ser entendido por todos, pudo desatar las risas de todos los ayí presentes pero que sólo el chacal y un servidor pillamos a tiempo y no dudamos en partirnos el ojete... no dio tiempo a reponerse del susto cuando el cabronazo este cruzó la calle y se fue a por dos tortolitos que estaban a la luz de la farola en la noche toledana disfrutando de sus últimos días juntos ya que a la tía se la veía mas zorra que tres y el chaval era un pringao de tres al cuarto... y diréis que gratuito ha sido esto pero simplemente me remito a que un chaval que permite que 3 borrachos se pongan a metro y medio de tu chica y tu y te empiecen a gritar que allí había un mundial, da la sensación de que es un poco pringao
Nuestro Fanegas se dirigió a su casa y una vez allí vio oportuno deleitar a los viandantes con una pota de nivel profesional, ejecutándola desde la ventana con unos tropezones serios para poder matar a alguien... ésta vez nuestro amigo aprendió y en vez de potarse encima decidió que una persona inocente debía pagar su indecencia y su borrachera...
Simplemente me gustaría hacer una reflexión: si ésto es lo que nos espera en la casa rural, no nos lo vamos a pasar ni bien
Les saluda un humilde escritor en una mañana de primavera


